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Política editorial

Publicamos contenido sobre salud. Estas son las reglas con las que lo escribimos, para que puedas juzgar si creernos.

De dónde sale lo que afirmamos

  • Composición: de la etiqueta del producto y de la información pública del fabricante. Cuando todavía no la contrastamos con el lote que despachamos, la ficha lo advierte.
  • Ingredientes: de ensayos clínicos, revisiones sistemáticas y metaanálisis. Citamos la fuente y el año junto a cada afirmación, no al final en una lista decorativa.
  • Declaraciones de salud: distinguimos siempre entre una declaración autorizada —vitamina C y formación de colágeno, zinc y testosterona, magnesio y función muscular— y el uso tradicional de una planta. No son lo mismo y no las mezclamos.
  • Marco legal: Ley 19.496 para derechos del consumidor y la normativa del Instituto de Salud Pública de Chile para registro sanitario.

Lo que no hacemos

  • No decimos que un suplemento cura, trata o previene una enfermedad.
  • No damos plazos garantizados de resultado.
  • No omitimos los estudios que salieron negativos: si el ensayo grande no separó al ingrediente del placebo, lo escribimos.
  • No usamos el nombre de profesionales, instituciones ni medios reales para respaldar un producto.
  • No inventamos reseñas ni promedios de valoración.

Cuándo te mandamos al médico

En todas las fichas hay un punto donde decimos que consultes. No es un trámite: los síntomas urinarios y el dolor articular pueden venir de causas que un suplemento no toca y que conviene descartar temprano. Si una ficha te deja con la sensación de que puedes saltarte la consulta, está mal escrita y queremos saberlo.

Correcciones

Escríbenos con el enlace y el dato que corresponde corregir. Revisamos, corregimos y anotamos la fecha del cambio en la ficha.